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lunes, 28 de mayo de 2012

Tontera florida en el Palacio de la Zarzuela

El gobernador de la Florida, y la caricatura de Cortez sobre los americanos.

La semana pasada el gobernador de la Florida,  Rick Scott visitó al rey de España con el objetivo de propiciar las inversiones y el intercambio comercial del país Europeo con el estado que él gobierna. El encuentro se enmarcó en los preparativos para celebrar el 500 aniversario del descubrimiento de la Florida por España en 1513.
Un par de semanas antes de la visita de modo fortuito en España había explotado la noticia de las andanzas del rey cazando elefantes por Botswana, debido a que se fracturó la cadera estando allá. La opinión pública española se revolvió contra el costoso safari en plena crisis, las filtraciones de infidelidades borbonas, el presunto peculado del yerno real y en consecuencia contra la institución de la monarquía. A la llegada de Scott comenzaba a olvidarse el incidente del elefanticidio del rey. Conocer estos antecedentes es indispensable para aquilatar la profundidad de la metedura de patas del gobernador floridano, aunque no haría falta para apreciar su absoluta ignorancia del protocolo. Un vídeo del encuentro vale más que un millón de palabras:  
El sutil encanto de Rick Scott

Una canción de Alberto Cortez siendo una caricatura del típico americano, describe con sorprendente acierto la impresión de su persona que debe haber dejado el gobernador de la Florida en el pueblo español y en todo este mundo globalizado tras el vídeo del encuentro con el Rey en el  Palacio de la Zarzuela:






Hay algo que Dios ha hecho mal: 
A todo le puso límites menos a la tontería. 
                            Konrad Adenauer 

domingo, 14 de marzo de 2010

La Vida

No sé por qué me vinieron a la mente tres canciones que son joyas. Gracias a la vida, de Violeta Parra; La vida no vale nada, de Pablo Milanés y, como titulé esta entrada, La vida – de Alberto Cortez. En realidad, sí sé.

Se ha depreciado demasiado en nuestros tiempos aquello que debiera ser la única verdad para los que tenemos el privilegio de la conciencia, porque todo termina cuando cesa la vida. Por eso me parece muy acertado que la Iglesia Católica jerarquice ahora al máximo su doctrina de la Cultura de la Vida ¡Tanto que se ha equivocado a través de la Historia! No obstante, sus jerarcas y seguidores suelen esgrimir esa doctrina más activamente contra las leyes que flexibilizan las regulaciones en torno a la decisión de abortar de las mujeres, al extremo de que muchos casi asocian exclusivamente la frase “cultura de la vida” a una oposición radical a toda instancia de interrupción voluntaria del embarazo, sin importar la edad de gestación o las circunstancias, siendo que considerar a un conjunto de células embrionarias como poseedor de todos los atributos de la vida humana, con justicia es -por lo menos- discutible.

En cambio, no vemos igual preocupación doctrinaria por tantas vidas sesgadas en su plenitud: víctimas del fanatismo islámico en todo el mundo; de los capos de las drogas -con masividad repugnante en torno a la frontera norte de México-; de las guerras justas o injustas y siempre intrínsecamente inhumanas; de las carencias nutricionales y de atención de salud que cobran vidas por millones; y por las víctimas, comparativamente excepcionales en número, que equivocadamente o con razón ofrendan su más preciado bien en solidaridad con otras personas que sufren y padecen injustamente. Estas vidas son las aparentemente más fáciles de salvar. Pendientes solamente de una decisión piadosa y que el miedo, la soberbia o ambos, siempre inseparables acompañantes del poder, hacen extremadamente difícil de tomar. Al contrario que en las guerras, en estos casos la muerte se alimenta de la pasividad. De una doble pasividad de víctimas y verdugos, hija de la intransigencia. Por todo ello la primera ley de nuestras mentes debiera ser el respeto a la vida por sobre todas las cosas.
Y de las tres joyas musicales que mencioné al principio me quedo con la de Cortez, por ser la que de manera más simple exalta la vida…lo demás es silencio.



ACTUALIZANDO:
Resulta inquietante cuando alguna gente evoca la piedad, en vez de para procurar estimularla, para terminar exaltando la impiedad.