Llegó la Navidad. O llegará pasadomañana, con La Noche Buena. En distintas latitudes y a diferentes generaciones nos resuenan en la memoria melodías ligadas a esta época del año. El legendario Jingle Bells o White Christmas. El Feliz Navidad de Feliciano. Las decenas de entrañables villancicos tan populares en la madre patria, y en muchos de nuestros países de Hispanoamérica. En Cuba, varias nuevas generaciones asociarán melódicamente el cambio de año con marchas y canciones de gesta salidas de los altavoces de la Plaza de la Revolución. El triunfo de esta última había sobreseído los aniversarios del nacimiento de Jesucristo. Llegó el Comandante y mandó a parar... hasta las Navidades.
Todavía a estas alturas, los árboles de navidad, las vidrieras alegóricas, los “nacimientos” que admiré en Cuba y como “pasitos” en Costa Rica y que aquí extraño reemplazados por ostentosos Santa Claus, todos los ornamentos y recordatorios legítimos o impostados de las navidades de ahora, evocan en mí la melodía que reinaba en las fiestas familiares de mi infancia, y que podéis recordar pinchando el triangulito del MP3.