Lector que ahora lees en CubaDiversa ¿Cuántas páginas web has recorrido antes? ¿Cuántas más te faltan por recorrer? ¿En cuántas de ellas te has detenido para agotar contenidos? ¿En cuántas otras has devorado titulares sin que ninguno captara tu interés?
Un estudio reciente de la Universidad de California encontró que los americanos oyen, ven o leen en promedio un cúmulo de 34 Gigabites de información por día. Eso es 34 mil millones de unidades de información. En cualquier otro país la cifra no se apearía de ese orden de magnitud, de los miles de millones. Navegando en la red hay gente que a veces tiene abiertas simultáneamente decenas de páginas web y ni se dan cuenta de ello.
Ese navegar sin ton ni son en internet tiene su equivalente en el zapping, con el control remoto y cambiando rápidamente por entre el fárrago de cientos de canales de televisión. La oferta descomunal de información y de opciones de cultura y contracultura genera una obsesión por abarcarlo todo. La fatal consecuencia es la crisis de atención que se ha instalado como pandemia en las nuevas generaciones. Dumas, Balzac, Dickens, Dostoievski, Cervantes, Pérez Galdós y hasta Julio Verne son perfectos desconocidos para la mayoría de la juventud contemporánea y de los medio tiempo también. Si acaso conocen de ellos por un brochazo oportunista, mojado en ese botellón virtual de barniz seudocultural con marca Wikipedia.
La crisis de la atención daría para un extenso ensayo, pero su esencia es simple. La gente pierde la capacidad para mantener la atención enfocada más allá de unos pocos minutos. Telenovelas y películas se facturan actualmente con un ritmo trepidante que exige saltar de clímax en clímax, como quien subiera una escalera a brincos de rellano en rellano. Los filmes de Bergman, la nueva ola francesa, el cine italiano de Visconti, De Sica, Rosellini, Fellini, Antonioni son hoy piezas de museo inalcanzables por la atención enfermiza del Homo sapiens del siglo XXI. La degeneración atencional tiene en el surf en la web uno de sus contribuyentes. Aprender a domar el apetito por la información debe ser parte importante del tratamiento. Trate de seguir estos mandamientos:
1. ESTUDIE SUS HÁBITOS. Deje de ser un consumidor pasivo. Al final de cada día pregúntese si se ha enfocado en asuntos apropiados a su interés personal.
2. PONGA LÍMTES A SUS INTERESES Apéguese a sitios en la web y canales de TV favoritos y resista la tentación de navegar de un sitio a otro sin objetivo definido. Por supuesto, incluya entre sus favoritos CubaDiversa.
3. EJERCITE SUS RECURSOS DE CONCENTRACIÓN. Enfóquese en la lectura de libros y en ejercicios de meditación que agudizarán su atención y le liberarán de estrés.
4. TOME AIRE. Cuando haga un receso, desconecte completamente. Camine, tómese un café con un amigo o juegue con su perro, si lo tiene. Así, cuando vuelva lo hará más fresco y con mejor enfoque.
5. DÉJELO IRSE. Digamos que reconoces a un actor en TV pero no puedes recordar su nombre. El hecho de que puedas obtener la respuesta en internet, no significa que de inmediato debas ponerte a buscarlo.
BUENA INVERSIÓN: Este texto en archivo Word tuvo una extensión de 16 KB, así que si llegaste al final de mi "trova" todavía te quedan 999984 KB, suponiendo que tu promedio diario sea de un solo Giga.
