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lunes, 7 de mayo de 2012

Poniendo el Vago a Trabajar

Un novedoso último recurso para mejorar a los pacientes con insuficiencia cardiaca severa
En enero 29 del año pasado expliqué grosso modo  el avance en el funcionamiento de estimuladores cardíacos de tres cables. Ahora se experimenta un nuevo procedimiento para aliviar los síntomas de la insuficiencia cardíaca, en pacientes a los que los recursos disponibles hasta ahora le han ayudado muy poco, según informa el diario español ABC.

En una clínica de Navarra, en España se ha realizado la cuarta operación de este tipo. Un neurocirujano implanta en el paciente un dispositivo.  Solo es preciso realizar dos incisiones de unos 5 centímetros: una en el lado derecho del cuello, por encima de la clavícula, donde se sitúa el nervio vago, y otra debajo de la clavícula, para alojar un dispositivo de tamaño similar a un marcapasos. El neurotransmisor se coloca bajo la piel, y se conecta a través de un cable subcutáneo, a un electrodo helicoidal que se enrolla alrededor del nervio vago,  entre la arteria carótida y la vena yugular interna.
El tiempo estimado de la cirugía es de unas dos horas y el paciente habitualmente no precisa ingreso en UCI. El alta hospitalaria suele obtenerse al día siguiente de la operación. Con esta intervención se pretende aliviar la disnea (dificultad respiratoria) y la fatiga que produce la insuficiencia cardiaca, aumentando así la capacidad para realizar esfuerzos.
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El ensayo se dirige a individuos que presenten una insuficiencia cardiaca en grado funcional 3, es decir, que tengan dificultad para subir andando un piso y no respondan a tratamiento farmacológico convencional ni a otro tipo de terapias adecuadas como la implantación de un dispositivo de resincronización cardiaca (marcapasos).
Con solamente cuatro operaciones realizadas a nivel mundial,  se trata todavía de un ensayo experimental, basado en los resultados positivos de estudios previos en animales. Pienso que si hay mejoría apreciable sin mayor riesgo de mortalidad en unas cuantas decenas de sujetos,  a la vuelta de tres años recurrir al “vago” podría convertirse en rutina para los casos de insuficiencia cardíaca irreducible.