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lunes, 17 de diciembre de 2012

¡Ya Basta!

Necesidad de poner fin al armamentismo civil en Estados Unidos. (For English click Enough)

Todo el mundo, si no está en la luna de Valencia, conoce lo que sucedió la mañana de horror del viernes  14 en Newtown, Connecticut, y en la superior de Ohio, y en una universidad de Oakland, y en un centro comercial en Portland, Oregon. Todo ello y más este año.
 
Están los juegos de vídeos cuyo único leitmotiv y habilidad para triunfar  es matar y matar a diestra y siniestra en las pantallas de la diversa gama de dispositivos electrónicos  que captan la atención y la ocupación de muchos jóvenes  con carácter adictivo. Y luego están los padres que enseñan a hijos de 10 y 12 años a usar armas de fuego y otros que tienen pequeños arsenales en su hogar, como la madre del asesino del viernes..

Y de la televisión americana y las producciones que deleitan a la franja de edad entre los 18 y los 50 años ¿Podría ser peor? Las personalidades desquiciadas existen, pero las ideas más horripilantes están a la mano en juegos de vídeos y shows "triunfadores" de la televisión. Un ejemplo impactante. "American Horrror Stories" ha sido nominada por la Academia de televisión para los EMMY en categoría miniseries y encabeza la lista de las 10 mejores series de este año para el Instituto Americano del Cine (AIF).  La semejanza de las obsesiones que un joven  narra ante el psiquiatra con la conducta del psicópata de la primaria de Newtown ponen los pelos de punta. Échense un minutito exacto viendo el vídeo a continuación.



La masacre de Newtown, Connecticut debería ser la gota que colmara el vaso de pasividad de la población de Estados Unidos. No hay nada que se pueda hacer para impedir que aparezcan sujetos psíquicamente afectados capaces de cometer actos de insania extrema como este asesinato a mansalva de dos decenas de niños. En consecuencia,  se impone introducir medidas que dificulten la ejecución del crimen. El derecho a la vida es el primero que tiene que procurar el estado porque sin él los restantes carecen de significado. Somos los ciudadanos de a pie los llamados a derribar con ímpetu democrático la barrera que intereses egoístas han edificado con sofismas engañosos en torno a la segunda enmienda, para convertirla en dogma intocable. Hay que hacer peticiones a nuestros congresistas por una ley que disponga el control más estricto posible de armas de alto poder de fuego y respaldar decididamente cualquier proyecto razonable al respecto.
 
 La frecuencia de estas atrocidades en Estados Unidos no son obra del azar, tienen sus causas y  hay mucho por hacer. Ante la repetición de estas tragedias en nuestro país, la pasividad de nosotros los ciudadanos se va convirtiendo en complicidad.

viernes, 17 de septiembre de 2010

El Culto a las Enmiendas

Muchos de los derechos ciudadanos, en el caso de la constitución de los Estados Unidos se recogen en enmiendas que le fueron adicionadas en el proceso de su aprobación por diferentes estados, y ulteriormente otras hasta llegar a 27. Las diez primeras constituyen la Carta de Derechos.

Desde que el Congreso las aprobó han pasado casi 219 años y la sociedad americana ha cambiado un mundo desde entonces. No obstante el ciudadano americano medio y la clase política en general han sacralizado ese documento y sus estipulaciones. En este caso el dogma de los fundadores de su nación ha vencido al pragmatismo yanqui. Y eso que se han suscitado debates muy generalizados en torno a conflictos y crisis que guardan relación con contenidos e interpretaciones de ese conjunto sagrado de enmiendas.

Los dos primeros artículos, de los diez, son los más invocados por unos y cuestionados por otros. Ahora mismo, con el lío de la construcción de una mezquita en las cercanías del sitio de la catástrofe de las torres gemelas, la primera enmienda es usada por los que apoyan su edificación. Según aquella, la práctica libre de cualquier religión no puede ser proscrita por ley alguna. Sin embargo, la interpretación de un texto normativo es materia muy controvertida. Una ordenanza municipal podría definir en el perímetro del Memorial un área determinada como plaza pública, en la que no se podría erigir ningún templo religioso de cualquier denominación. En las escuelas públicas los maestros y autoridades oficiales tienen prohibido conducir actividades religiosas sin que se considere que esto contraviene la primera enmienda. También se ha llegado demasiado lejos en lo concerniente a la no coacción de la libertad de palabra e imprenta. Se ha visto a las más altas autoridades de la nación prácticamente rogándole al pastor floridano que no perpetrara la quema de los ejemplares del Corán, aceptando increíblemente “su derecho” a hacerlo, aunque las consecuencias de tal acción habrían sido nefastas. Nadie le implora a ningún aberrado que no grite “¡Fuego!” en el medio de una multitud o un local cerrado. Se da por sentado que no es su derecho hacerlo.

La segunda enmienda es otra cogida por los pelos. El artículo en cuestión dice: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo de poseer y portar armas” ¿El pueblo es la milicia bien ordenada o cada ciudadano puede constituirse en una milicia él solo por separado? En la práctica, el resultado es que en los Estados Unidos, según Reuters, por cada 100 habitantes existen 90 armas de fuego lo que la convierte en la sociedad más armada del mundo.
http://www.elmundo.es/america/2010/09/18/estados_unidos/1284777814.html

Pareciera que ha llegado el momento de enmendar las enmiendas o su interpretación. Una cosa son los valores fundacionales y otra muy distinta los principios de convivencia social. Estos últimos tienen que evolucionar con las condiciones actuales de una sociedad, que en el siglo XXI se parece muy poco a la que prevalecía en el XVIII.