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jueves, 6 de mayo de 2010

Un Milagro en la Revolución

Si poseo un blog, el próximo día 9 tendré que escribir de sentimientos a las madres, a mis madres. Porque este segundo domingo de Mayo se celebra en Cuba el Día de las Madres. En el periódico El Mundo, el 9 de mayo de 1920 el periodista Víctor Muñoz publicó la crónica “Mi Clavel Blanco” en la que expresaba: “El día de hoy es el segundo domingo de mayo, que los americanos consagran como el Día de las Madres, y que muchos cubanos quieren destinar al mismo objeto”. Ese mismo día, en Santiago de las Vegas la gente convocada para homenajear a las madres, ni corta ni perezosa, colmaron el Centro de Instrucción y Recreo de esa localidad. Al año siguiente, el 22 de abril el propio Muñoz, que era concejal capitalino, consiguió instituir la festividad en la Habana. Fue en el 1928 que la Cámara de Representantes oficializó a nivel nacional que cada segundo domingo de mayo se celebrara  el Día de las Madres.

Los griegos, ahora con el agua al cuello o la deuda al cuello y que por eso mismo tienen “erizados” a los otros gobiernos de la Unión Europea, los admirables fundadores de la cultura occidental fueron también los primeros como en 250 a. C., en celebrar la maternidad dedicándole una fecha del calendario. Era en los Idus de Marzo, alrededor del día 15 que se rendían honores a Rea, la madre de Zeus, Poseidón y Hades.

Víctor Muñoz tomó la idea de los Estados Unidos, como lo expresó sin ambages en su crónica original. En aquel país el segundo domingo de mayo se había aprobado  como fiesta nacional por el Congreso en el año 1914. La selección de la fecha se remonta al año 1872 en que se sugirió ese día para la honra de la paz en Massachussets y también porque el cumpleaños de la madre de una de las impulsoras de la conmemoración, Anna Jarvis, coincidía muchas veces con esa fecha. En mi Costa Rica querida se tomó el 15 de agosto por la festividad católica a la Madre Inmaculada, María de Nazaret. En Panamá es el 8 de diciembre, Día de la Inmaculada concepción. En Argentina, siempre desmarcándose del resto de Latinoamérica,  lo celebran un domingo después que los demás, el tercero de mayo.

En Venezuela, el Congreso Nacional aprobó en 1924 la festividad como “El Día de las Tres Madres”. Vaya usted a saber por qué. En Cuba, donde a casi todas las fechas conmemorativas de antes del 1 de enero de 1959 le dieron la vuelta para cambiarlas por otras (desde la Independencia hasta el Día de los Reyes Magos) ha sido un verdadero milagro que el Día de las Madres, copiado por Muñoz de una idea original de los “yanquis”, haya sobrevivido hasta nuestros días… ¡y el mismo día! Un milagro en la Revolución.

martes, 20 de octubre de 2009

Gracia Divina


Con fecha 22 de Agosto de 1980 se dispuso por decreto del Consejo de Ministros de Cuba instituir el 20 de octubre como "DIA DE LA CULTURA CUBANA". Se hizo en conmemoración del día en que las tropas mambisas liberaron la ciudad de Bayamo y fue entonado por vez primera nuestro Himno Nacional. La elección de la fecha se relaciona más con un acto de guerra que con un hecho cultural en sí. En el último “por cuanto” del decreto se define con crudeza la cultura en términos políticos, cuando se dice “la cultura cubana: independentista, antiesclavista, antiimperialista y proyectada hacia el progreso social”. No es fácil, sin embargo, encontrar una fecha alternativa que satisfaga a todos. Tantos han sido los hitos en la historia de la cultura cubana.

Hoy vemos por el mundo escenas llamativas de miles comiendo de un perro caliente gigante o multitudes encueradas, o manadas humanas chapoteando de placer en el lodo y así por el estilo.

A lo mejor un 20 de octubre próximo veamos una escena masiva, de esas, pero más edificante. Un abrazo colectivo donde Silvio Rodríguez y Willie Chirino, Olga Guillot y Omara Portuondo, Sonia Calero y Alicia Alonso, Rafael Rojas y Roberto Retamar, Paquito de Rivera y Juan Formel, y miles de pares más, pintores, músicos, literatos, poetas, científicos, gente de carne y hueso que son nuestra cultura viva, se encuentren en la tierra donde los parieron sin que nadie se ofenda por ello. Si así ocurriera un 20 de octubre por la gracia divina, entonces el decreto de agosto de 1980 estuviera justificado con creces.