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lunes, 27 de diciembre de 2010

Día de los Santos Inocentes

El 28 de diciembre del año pasado deseamos, a manera de inocentadas porvechosas, una serie de hechos insólitos pero beneficiosos en un puñado de países.

Que las FARC en Colombia liberaran a todos los rehenes; que ese día no se produjera muerte violenta en México; que los precarios y las favelas desaparecieran de Costa Rica y Brasil respectivamente; que el estado Palestino hubiera sido constituido e Israel reconocido por los árabes incluido Irán; que en España el desempleo disminuyera sensiblemente y en el Reino Unido, el príncipe Felipe le hiciera la competencia con éxito a Alexis Valdés; que de la noche a la mañana el sistema de atención en salud se hiciera eficiente, efectivo y universal en Estados Unidos; que ese día Huguito no insultara a nadie en Venezuela; que Ahmanediyah, el de Irán, se confesara con el Papa en el Vaticano y que Zelaya se paseara sin sombrero y al rape por Honduras. De Cuba solo aposté que hace tiempo allá siempre es … 28 de diciembre.

Por supuesto que como buena inocentada no se cumplió en la realidad ni una sola. Solamente Cuba sí permaneció con su eterno Día de los Inocentes.
Este año un Cardenal que empeñó su dignidad y la de su Iglesia espera esperanzado que se complete el compromiso de liberación total de presos previsto. Con el grupo que falta, el más sensible,  que ha sabido y podido resistir la tentación cómoda y expedita de la expatriación.

 Y quizá, quiera Dios sea mañana 28 de Diciembre que se cumpla la palabra empeñada por el gobierno, según el decir y reiterar del Cardenal Ortega. Si eso llegara a ocurrir, podría ser una señal, el propio 28 de diciembre, de que en Cuba empiece a dejar de ser siempre… 28 de diciembre.

lunes, 30 de agosto de 2010

Con la Iglesia Hemos Topado

El personaje cumbre de Cervantes cuando tropieza en su camino con una parroquia, disipa todos sus delirios, por primera vez interpreta rectamente la realidad e identifica correctamente -al bulto que hacía la sombra... cuando vio una gran torre- como la iglesia principal del pueblo. Y punto. Esta vez el locuaz caballero, respetuoso, se guarda todo comentario y sigue en su afanosa búsqueda del alcázar de la del Toboso, sin otra alusión al súbito encuentro con la Casa de Dios.

En el tortuoso camino del ahora estancado proceso cubano, con sus crónicas dificultades económicas en estado de agudización, su tradicional intolerancia para el disenso y abierta represión de la oposición al sistema, con presos “contrarrevolucionarios” pacíficos cuyos delitos han sido expresar, de una forma u otra dentro de la isla o al exterior, su inconformidad con el régimen y divulgar además presuntas violaciones de derechos humanos; en medio de un marasmo financiero sin precedentes , cuando el embargo comercial del mercado más favorable y cercano hace mayores estragos aparece, de súbito, por primera vez atendida por el Poder en forma significativa, la Iglesia cubana.

Las conversaciones entre Raúl Castro y el Cardenal Ortega y Alamino, como ocurre en las negociaciones serias se realizan con discreción e información muy limitada a los medios. Resultan de ellas la liberación de decenas de presos por motivos políticos que acceden a trasladarse a otros países, se controla abruptamente la sospechosa ira del “pueblo enardecido” que se traducía en actos de repudio relativamente violentos contra Damas de Blanco y la madre de Orlando Zapata en Banes, y se promete excarcelar después a los presos que no accedan a abandonar su país, cosa que todavía está en veremos…

El resto no es silencio. De la gestión entre la Iglesia y el Gobierno y que pareció iniciarse a instancias de éste conocemos, como en los icebergs, lo que aparece sobre la superficie y que suele ser un mínimo del total.

Y he aquí que aun con ese conocimiento escaso, algunos se comportan con mayor grado de locura y fantasía que el caballero de la triste figura y la emprenden   contra la Jerarquía Católica que ha participado y dado la cara en una gestión que ha conducido fundamentalmente el gobierno. Es verdad que quedan muchas interrogantes. Pero la sola aceptación de una Institución tan independiente como la Iglesia Católica como válido interlocutor es, como dijo su Eminencia el Cardenal, un paso nuevo sin precedentes. Fortalecer ese interlocutor, y aglutinar a los cubanos de todas las tendencias en el reconocimiento y el respeto a esa Institución podría conducir potencialmente a una salida gradual, no traumática y aceptable para todos, del estancamiento suicida en que se halla la sociedad cubana. Apostar por ello debiera aplazar las ansias protagónicas de aquellos prontos a la crítica y a las exigencias sin base de sustentación. Se ahorrarían, después de la primera enervación que causan las posturas extremas y pasionales de la retórica beligerante, hacer el ridículo.