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lunes, 30 de septiembre de 2013

La Gata de doña Flora

 Algunos hechos favorables y la abundancia de gatas Flora entre políticos y periodistas

  • El presidente anterior de Irán, Mahmud Ahmadineyad, dejó el listón bien alto en la competencia por la copa de oro del Odio Antiestadounidense. Su legado incluye además, la negación pública del holocausto judío. Su programa de energía nuclear parecía encubrir planes para fabricar armas nucleares, lo cual ha mantenido a Israel y Estados Unidos, y con ellos  al mundo, abocados a una guerra de imprevisibles consecuencias en el Medio Oriente. Ahora  un presidente moderado ha asumido en Irán y se han producido señales positivas, al extremo de una conversación telefónica directa entre Obama y Hassan Rouhani, el nuevo presidente iraní, quien ha manifestado su disposición a dialogar y "manejar las diferencias" con Estados Unidos. No obstante, antes de que se produzcan los primeros pasos de un potencial acercamiento, ya se levantan voces sembrando el escepticismo y pronosticando que  Irán persigue fines aviesos con esta movida.
  •  La verdad es que el General ha desmantelado gradualmente unos cuantos de los desbarajustes creados por el Comandante en Jefe. Hablo de la apertura indiscutible en la libertad de viajar de los cubanos, si no total al menos amplia  respecto de la situación mantenida por medio siglo de fidelismo. Igual de incompleto pero sustancial el paso del deporte de "amateurismo simulado" a la modificación establecida en estos días, más cercana a la realidad y con mejores opciones para los atletas. Así ha sido en los ámbitos del trabajo particular, la compra y venta de casas y autos, la entrada a los hoteles y otros asuntos. En todos los casos la cosa se mantiene  a cierta distancia todavía de los estándares del mundo libre, pero más cerca.  Sin embargo, lo que prevalece en los medios de "cubanólogos" no es precisamente un reconocimiento a esta ruptura del inmovilismo sino críticas  de que no se trata de una auto destrucción del régimen o un suicidio del poder. ¡Qué grandioso descubrimiento!
  • Tremenda papa caliente la guerra civil en Siria. Un dictador que no se mete con los cristianos y más bien los protege. Una oposición que es una torre de Babel sin torre y con buena cantidad de islamistas radicales, gente de Al-Qaeda venida de todas partes,  y entonces sucede el episodio de la masacre con armas químicas y el compromiso de Estados Unidos de sacar la cara y castigar el crimen de lesa humanidad. En eso se aparece Putin con la oferta de presionar a su amiguito Bashar-al Assad para que enliste y entregue  las armas químicas. Ni caído del cielo el regalo del ex mayimbe de la KGB. Obama, ni corto ni perezoso acepta,  y unas pocas semanas después ya tenemos resolución del Consejo de Seguridad de la ONU respaldando el compromiso sirio. Hay que ver a los francotiradores de opinión tildando a Obama de indeciso y vacilante y de ingenuo o bobalicón nada menos que por asociarse con la otra potencia racional que tiene influencia en aquella zona del mundo,  que es  manicomio de fanáticos belicosos y suicidas. 
Pues nada señores,  por estos hechos y muchísimos otros parecidos, de crítica alegre e infundada que inunda las esferas de la política y el periodismo contemporáneos, este lunes me di cuenta de que ambos oficios están cundidos de descendientes de  la gata de doña Flora.
LA GATA de doña FLORA

lunes, 1 de abril de 2013

Los dos "2" no dan dos "1"

POLITICA: CUBAZUELA

Las Diferencias entre los herederos del liderazgo en Cuba y Venezuela.

En Venezuela, por deceso de Chávez y en Cuba por enfermedad y sobre todo por el alma ...naque de Fidel los procesos revolucionarios han pasado a ser dirigidos por los números dos de la nomenclatura.
Pero, verdaderamente  estos "dos" son como la noche y el día. Uno de los dos se había ganado el puesto de  sublíder con todas las de la ¿ley?....er....revolucionaria. El otro fue producto de un dedazo casi in extremis.
Por otra parte en Cuba la revolución, aunque desviada de los planteamientos originales, resultó del cambio abrupto surgido de la violencia en la toma del poder, característica de las revoluciones "genuinas". En Venezuela, en cambio, la revolución (entendida como el desapego a la separación de poderes, el acicate a la lucha de clases, la intolerancia con la libertad de expresión, la descalificación del pensamiento diferente) surgió de un gobierno que accede al poder por cauce institucional, pacifico y legítimo, al menos en su primera instancia.
A partir de sus orígenes diferentes, ambos procesos se desarrollaron a la sombra de un caudillo carismático, audaz, inteligente y pícaro, y sobretodo omnipotente e implacable a la hora de conservar su poder. Ahora, en cuanto a los dos relevistas ya en el origen se hallan diferencias históricas abismales entre Maduro y Raúl. El primero era un sindicalilsta y socialista de poca monta que ayudó a fines de los noventas en la campaña presidencial de Chávez y después fue ascendiendo en la nomenclatura a base de lealtad y aceptable desempeño  en la cartera de relaciones exteriores, comparado con el poco tacto y corruptelas del resto de los colaboradores chavistas, en gran parte de procedencia cuartelaria.
 Raúl Castro, aunque también nombrado por el "máximo líder", se había ganado el número 2 con todo derecho,  y claro hablo de derecho dentro de los cánones de Revolución. En honor a la verdad, en la etapa insurreccional se batió, seguramente con más riesgo que el propio Fidel. Y ya en el gobierno demostró mayor capacidad organizativa y de mando que el resto de la élite fidelista, tanto en la esfera militar que dirigió con éxito sobresaliente como ministro de defensa (de las FAR) como en las incursiones que hizo en la actividad empresarial.

I N T E R M E D I O

Ahora vayamos a la actualidad que es donde veo la más importante y mayor diferencia. El cubano lleva ya 6 años y medios en el poder y aunque al hacerlo anunció que consultaría sus decisiones trascendentales  con el hermano y sobre todo "líder mayor", ha dejado patente en su obrar que no pretende ser una copia del caudillo fundador del régimen. Tanto en muchas de sus reformas aperturistas como en el modo de conducirse él mismo y el país las diferencias son palpables.
 Las   concentraciones y movilizaciones constantes, agobiantes para la población,  y la vocación metiche en la esfera internacional, antes que compartirlas con su antecesor pareciera que las repele. Este ejercicio de un estilo y forma propio y un contenido parcialmente diferente, lejos de menguar su autoridad al interior,  la refuerza ante las masas y la maquinaria del partido hegemónico. Es imposible ignorar que sustituye a un dirigente histórico pero muy desgastado en el ejercicio del poder por 46 años y medio,  marcados por una sucesión de fracasos económicos y de involución del país en muchos sectores.
Maduro, por su parte en los cuatro meses que lleva encargado de la presidencia no ha sabido ser más que
una caricatura de su predecesor. La situación del país no ha mejorado, y en cuanto a la campaña electoral la ha conducido de tal forma que le da a su imagen la connotación inequívoca de parásito de un cadáver. Con un Consejo Electoral, un Tribunal Supremo, un Parlamento y un partido  que constituyen bienes comunes de la herencia que le dejó el líder    y además la fuerza de  un ejército que en apariencia  se presenta como "bolivariano" no  hay dudas de que ganará las elecciones a como dé lugar. En que gane van a estar entretenidos y coincidirán la mitad de los venezolanos  junto a  las instituciones chavistas. Después de los comicios empezará el desafió verdadero para este 1 de mentirillas. Ya veremos.

lunes, 30 de agosto de 2010

Con la Iglesia Hemos Topado

El personaje cumbre de Cervantes cuando tropieza en su camino con una parroquia, disipa todos sus delirios, por primera vez interpreta rectamente la realidad e identifica correctamente -al bulto que hacía la sombra... cuando vio una gran torre- como la iglesia principal del pueblo. Y punto. Esta vez el locuaz caballero, respetuoso, se guarda todo comentario y sigue en su afanosa búsqueda del alcázar de la del Toboso, sin otra alusión al súbito encuentro con la Casa de Dios.

En el tortuoso camino del ahora estancado proceso cubano, con sus crónicas dificultades económicas en estado de agudización, su tradicional intolerancia para el disenso y abierta represión de la oposición al sistema, con presos “contrarrevolucionarios” pacíficos cuyos delitos han sido expresar, de una forma u otra dentro de la isla o al exterior, su inconformidad con el régimen y divulgar además presuntas violaciones de derechos humanos; en medio de un marasmo financiero sin precedentes , cuando el embargo comercial del mercado más favorable y cercano hace mayores estragos aparece, de súbito, por primera vez atendida por el Poder en forma significativa, la Iglesia cubana.

Las conversaciones entre Raúl Castro y el Cardenal Ortega y Alamino, como ocurre en las negociaciones serias se realizan con discreción e información muy limitada a los medios. Resultan de ellas la liberación de decenas de presos por motivos políticos que acceden a trasladarse a otros países, se controla abruptamente la sospechosa ira del “pueblo enardecido” que se traducía en actos de repudio relativamente violentos contra Damas de Blanco y la madre de Orlando Zapata en Banes, y se promete excarcelar después a los presos que no accedan a abandonar su país, cosa que todavía está en veremos…

El resto no es silencio. De la gestión entre la Iglesia y el Gobierno y que pareció iniciarse a instancias de éste conocemos, como en los icebergs, lo que aparece sobre la superficie y que suele ser un mínimo del total.

Y he aquí que aun con ese conocimiento escaso, algunos se comportan con mayor grado de locura y fantasía que el caballero de la triste figura y la emprenden   contra la Jerarquía Católica que ha participado y dado la cara en una gestión que ha conducido fundamentalmente el gobierno. Es verdad que quedan muchas interrogantes. Pero la sola aceptación de una Institución tan independiente como la Iglesia Católica como válido interlocutor es, como dijo su Eminencia el Cardenal, un paso nuevo sin precedentes. Fortalecer ese interlocutor, y aglutinar a los cubanos de todas las tendencias en el reconocimiento y el respeto a esa Institución podría conducir potencialmente a una salida gradual, no traumática y aceptable para todos, del estancamiento suicida en que se halla la sociedad cubana. Apostar por ello debiera aplazar las ansias protagónicas de aquellos prontos a la crítica y a las exigencias sin base de sustentación. Se ahorrarían, después de la primera enervación que causan las posturas extremas y pasionales de la retórica beligerante, hacer el ridículo.