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lunes, 23 de abril de 2012

Dulcinea del Siglo XXI

En ocasión del día símbolo de la literatura

Hoy es el Día Internacional del Libro. EL  libro por antonomasia en nuestra lengua es El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Es quizá el libro más leído de los escritos originalmente en español. La Biblia, el Corán o el Libro Rojo de Mao Tse Tung fueron concebidos en otros idiomas.
La obra más popular de Cervantes tiene demasiados valores para ser resumidos en el limitado espacio de una entrada de blog. Sin embargo, en correspondencia con la celebración de hoy,  es el libro del que he querido hablar. Puesto en ello y obligado a escoger un solo tópico de esta obra tan abarcadora, me decanté por el personaje cuya presencia es perenne en la mente del protagonista sin que se haga presente nunca en el relato: Dulcinea del Toboso.

Dulcinea es el ideal de mujer que el caballero Don Quijote venera y al cual dedica toda su vida. Al menos su vida loca. Y la describe a ella así: “su calidad, por lo menos, ha de ser de princesa, pues es reina y señora mía; su hermosura, sobrehumana, pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quiméricos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas: que sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve, y las partes que a la vista humana encubrió la honestidad son tales, según yo pienso y entiendo, que sólo la discreta consideración puede encarecerlas, y no compararlas.”
El ensueño quijotesco tiene por base una campesina de quien Alonso Quijano anduvo enamorado aunque nunca se lo hizo saber a ella. Más adelante en la obra, Sancho Panza identifica a la mujer real y la describe bastante marimacha, forzuda, con una voz áspera, nada melindrosa, con mucho de “cortesana“(o sea más que sata, prostituta) y burlona. No obstante, Sancho conociendo la verdadera Aldonza, acepta convencido la imagen ideal de Dulcinea del Toboso que pinta su caballero.

Es parecido a como hoy en día mucha gente simple de pueblo, acepta el ideal descrito en un socialismo de nuestro siglo, tan perfecto como la ilusión de la dama y señora de Don Quijote y tan distante de esa perfección como la realidad de Aldonza Lorenzo. En este sentido el socialismo de nuestros días viene a ser la Dulcinea del Toboso del siglo XXI.

lunes, 24 de octubre de 2011

El Gandul* de “El Capital”

Llamativo nuevo libro sobre la vida personal de Carlos Marx en las librerías, todavía en inglés.

Interrumpo la saga de Bioética y la conducta frente a una enfermedad terminal para referirme a un nuevo libro sobre Carlos Marx, eso sí con el compromiso de presentar la parte IV y final de  “Bioética y la Verdad Controversial” el próximo jueves, si Dios quiere.
    La lectura del libro al que me referiré me hizo recordar el insulto preferido de un célebre personaje de “Alegrías de Sobremesa”, programa de la emisora cubana Radio Progeso y que fuera la proeza cotidiana del escritor Alberto Luberta. Se trata del personaje  que hacía el gran actor y mejor payaso Erdwin FernándezHablo de Gervasio Escobar y Campanario, dado a la cólera fácil, y al improperio “gandul”.
Amor y Capital. Karl y Jenny Marx y el nacimiento de una revolución” es el libro de la periodista Mary Gabriel  que se adentra en la vida privada del barbudo alemán. Y, ¿Por qué la evocación de "gandul"* para este fundador de esa gran utopía que se acabó de chotear a principios de los 90 y todavía aletea entusiasta, y supuestamente maquillada,  bajo la etiqueta de socialismo del siglo XXI, con ese líder de sainete que es Hugo Chávez? En la obra de Mary Gabriel se recorren algunas lindezas de la biografía personal del coautor del Manifiesto Comunista. Con ellas se hubieran dado banquete los periodistas faranduleros que hoy en día acosan a estrellas, a mediocres del medio artístico y a otras figuras públicas para chismorrear sus secretos de alcobas o sus vilezas.

El proletario Marx tuvo un hijo ilegítimo con su criada. Cuando su esposa  convalecía de la viruela se largó al extranjero donde acosaba a una sobrina. Como “asalariado” resultó un haragán que terminó y entregó al editor su obra mugre (cumbre debí  decir) 17 años después de la fecha convenida. El tipo   vivió de su mujer Jenny de Westfalia y su compinche y mecenas Federico Engels toda su vida. Como se dice en  “Amor y capital”, Marx "sólo reconocía la existencia de la economía cuando escribía sobre ella".
La autora se ha sumergido en miles de documentos que abarcan más de medio siglo, para escribir esta biografía que se centra en la pareja Marx y Jenny, como no podía ser de otra forma si iba a tratar de la vida personal del fundador del Marxismo, especie de religión caída en desgracia.
 
A la obra de la Gabriel no le han faltado críticas desde el lado de los opuestos al marxismo. Le echan en falta el no haber analizado las causas de la inconsecuencia entre la práctica en la vida del alemán y su tesis  socialista e igualitaria en  teoría. Apuesto a que el libro  será traducido a varias lenguas entre las que no faltará el español. En mi opinión lo que no me parece discutible es la presunción en la que basé el título de esta entrada. Al terminar la lectura de esta biografía seguramente Gervasio Escobar y Campanario hubiera exclamado ¡Gandules!

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*Gandul: adj. coloq. Tunante, holgazán