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viernes, 19 de febrero de 2010

La Conciencia Común

La conciencia social puede definirse como el conocimiento que una persona tiene sobre el estado de los demás integrantes de la comunidad. Para el marxismo la conciencia social o conciencia de clase es la capacidad de un sujeto para reconocerse como miembro de una clase social que mantiene relaciones antagónicas con el resto de las clases. Después, los marxistas afirman que la conciencia social se manifiesta mediante la ideología, la religión, el arte, y la ciencia.
Si todavía existe espontáneamente en algunos núcleos de personas dentro de algunos países,  y en otros pocos de modo artificial modelada por los poderes políticos, la altisonante conciencia social ha ido quedándose a un lado desplazada por la conciencia común.
La conciencia común (podría hallarse una mejor terminología) es para mí el fenómeno por el cual en la mayoría de las sociedades contemporáneas sus miembros de todos los niveles ocupan sus pensamientos y sus charlas, cada día en los mismos asuntos. Triviales o trascendentes. Da igual. No los escogen ellos. Lo mismo en Madrid, que en Teherán. En Miami o la Habana. En Japón o en Suecia. La gente discutirá en los cafés, centros de trabajo, parques, tranvía, metro o buses y los jóvenes intercambiarán mensajes y música de lo que divulguen los medios masivos.
Sin darnos cuenta nuestra individualidad va sucumbiendo a la omnipresencia de los medios. Titulares de diarios principales (La nación, New York Times, Granma, Nuevo Herald, El Mundo, etc, etc, etc.). Cadenas de televisión (CNN, SUR, FOX, Al Jazeera, RCTV –que en paz descanse- BBC, RTVE, etc. etc. etc.). En menor medida la radio y redes sociales de internet, estas últimas cuando reciben la resonancia en los diarios y la televisión, todos en conjunto  son los que dictan la comidilla del día.
Vivimos con igual intensidad, aunque desde luego con diferentes matices, la tragedia del desastre en Puerto Príncipe que el chivo rudimentario en la palma de la mano izquierda de Sarah Palin. Las casuísticas imperfecciones de modelos de Toyota son amplificadas de modo que parecieran preocupar por igual al cubano que se cuelga de una guagua articulada, que al abogado mexicano que decide ahora adquirir un carro americano en vez de renovar su Toyota. Así las cosas, la conversación puede ser semejante en locaciones antípodas de nuestro planeta aunque las realidades del entorno, natural, social y político sean diametralmente opuestas. La conciencia común dictada, como quien no quiere la cosa, por los medios masivos. Corporaciones conectadas a nivel planetario que comparten finanzas, dividendos e intereses de todo tipo. Quizá eso sea parte del concepto de aldea global. Sí, sí. Mucho “globo”. Pero intelectualmente cada vez más aldeanos.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Disputa de Identidades o "Adonde fueres haz lo que vieres"


El 29 de octubre pasado, en Madrid, una abogada marroquí fue expulsada del estrado por llevar un pañuelo sobre su cabeza. La letrada interpuso una queja ante el órgano superior, el Consejo General del Poder Judicial. Se sabe que en muchos países, en la “sala” manda el juez. En España el atuendo de los oficiales que intervienen en la impartición de justicia implica el uso de toga y el conjunto debe guardar la dignidad de esa vestimenta. Está por ver cual será la respuesta del Consejo a la queja.

Mientras, en Francia el presidente Nicolás Sarkozy exacerbaba el nacionalismo en un discurso con frases como esta: “Hacerse francés es adherirse a una forma de civilización, a valores y a costumbres"… “En Francia no hay lugar para la burka*”. A raíz de ese discurso el Ministerio del Interior ha sacado a debate una página web para responder a la pregunta ¿Qué es ser francés? Ya han contestado decenas de miles de internautas.

La aldea global, generada por el desarrollo tremendo de las comunicaciones y el transporte, al mismo tiempo escenario de desigualdades abismales, ha provocado un flujo migratorio de magnitud intimidatoria para los países receptores de esa importación humana no deseada. Especialmente en países de Europa y en Estados Unidos, que son las zonas que reciben la mayoría de esos inmigrantes, se observa la proliferación de xenofobia solapada o explícita.

En estados Unidos las redadas contra los indocumentados, que a menudo incluyen equívocas detenciones de inmigrantes legales, así como la férrea resistencia a una legislación que procure regularizar la situación de millones de residentes ilegales son síntomas de esa fobia al extranjero, que en algunos individuos llega al pánico.

En el ámbito cultural e ideológico el conflicto deviene en disputa de identidades. El juez español no hubiera expulsado a la abogada marroquí si ella hubiese portado el pañuelo a causa del tratamiento de un cáncer mediante quimioterapia, estoy seguro, y la letrada musulmana probablemente no hubiera presentado la queja si usara la prenda por simple preferencia en el vestir. En mi opinión tanto el estado anfitrión como el forastero tienen derecho a preservar su identidad, pero al visitante le corresponde procurar conservarla en el marco privado y de sus iguales al tiempo que persigue su integración plena al país de acogida. Vamos, que adonde fueres haz lo que vieres.

*burka: tipo de velo que se ata a la cabeza, sobre un cobertor de cabeza y que cubre la cara a excepción de una raja en los ojos