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lunes, 21 de octubre de 2013

2013: La Ciencia y los Paises

Una mirada al escalafón por países en logros científicos al día de hoy

Hoy quiero compartir los datos sobre un índice de capacidad de producir innovaciones científicas y/o tecnológicas. Una gráfica aparecida en  la revista Scientific American de octubre es la mejor manera de ofrecer esa interesante información.
En América Latina, Costa Rica, el pequeño país de Centroamérica es el tercero en el mundo en registro de nuevos negocios. Moldova una de las tantas repúblicas soviéticas que se independizaron de la URSS en 1991, lo hace muy bien en relación a su pequeño producto interno bruto (PIB) en su inscripción de nuevas marcas registradas (NMR). Es segunda en el mundo en el cociente NMR/PIB. 
Costa Rica, Uruguay, Argentina, México y Brasil, se sitúan por encima de la media en lea relación de sus innovaciones (IIG) con el tamaño de sus productos bruto per cápita  PIBpC : IIG/PIBpC . 
Por debajo de la media aparecen (en rojo en la gráfica) Colombia, Perú, Panamá y Chile.  Nicaragua y Honduras, aunque sus cocientes están cercanos a la media se debe más al pequeño denominador (poco ingreso) que a mucha innovación.
Honduras, Nicaragua, Venezuela y Paraguay, junto a países como Yemen y Sudán,  aparecen en el sector inferior del índice de innovación global (IIG) por debajo de 31. Suiza en el tope califica 67 y Costa Rica en el medio tiene 42. España alcanza un digno 49.
El IIG se estableció este año para 142 países y abarca 84 datos puntuales desde estabilidad política y facilidad para iniciar nuevos negocios hasta el número de aportes originados allí para Wikipedia.
Estados Unidos con un índice de 62 a 5 escasos puntos de Suiza no queda mal parado, pero todavía sale mejor librado si nos fijamos en algo bien actual, como son los premios Nobel en ciencias. De 11 galardonados 9 trabajan en centros de Estados Unidos. De los tres de Medicina dos son americanos pero el otro, alemán, trabaja en Stanford desde 2009. Ninguno de los tres galardonados en Química es estadounidense, pero el austriaco está en Harvard, el sudafricano en Stanford, y el israelí en la Universidad del Sur de California. Una vez más se constata que la mayor potencia mundial, esa gran vilipendiada,  es en todos los ámbitos una nación de inmigrantes desde sus orígenes hasta la actualidad.

ps: En estadísticas mundiales Cuba no suele aparecer ni en las que se generan en los centros esprituales.

jueves, 5 de agosto de 2010

Dicotomías Insalvables

En el mundo actual se ventilan una serie de decisiones de envergadura, que en algunos países ya han sido tomadas, y en otros las clases dirigentes y el pueblo debaten sin llegar a iniciar nuevos rumbos. En todas ellas se determina una posición ética defendible desde cualquiera de los dos lados del asunto. Son por eso dicotomías insalvables. Escogí 6, una menos que las maravillas.

La Pena de Muerte:
A favor y en contra es la dicotomía. Si bien es una aberración, que la sociedad y sus instituciones civilizadas organicen, como castigo, un ritual legal y de procedimientos para terminar una vida que no les pertenece, existen delitos horribles, asesinos en serie, masacres indiscriminadas en los que darle techo, alimentación, sanidad y otros beneficios de la prisiones, en pocas palabras, sostener la vida de los perpetradores de tales iniquidades es tan aberrante como la pena capital.

Aborto:
Los izquierdistas y “feministas” desfasados hablan del derecho de la mujer a una maternidad a voluntad y han llegado –en España- a autorizar el aborto de una menor de edad con 16 años sin información ni consentimiento paterno si es necesario. Los extremistas del otro lado condenan el uso del condón, la píldora del día después y hasta el aborto terapéutico, incluso con riesgo cierto de muerte materna si no se interviene. De nuevo la contradicción planteada en términos absolutos no tiene solución razonable ni ética, que no es lo mismo, pero es igual.

Inmigración:
Aquí la encrucijada no es tan clara. En muchas zonas hay un flujo inmigratorio masivo hacia países aventajados respecto de los de origen de la migración. En Costa Rica, con una población de 4 millones de habitantes hay unos 155000 nicaragüenses viviendo legalmente y cerca de medio millón de indocumentados, es decir si sumamos otras nacionalidades la inmigración llega cerca de la quinta parte de la población total. Los indocumentados, mayormente mexicanos, en Estados Unidos se estiman en más de 12 millones. El promedio de marroquíes y otros africanos que llegan diariamente a costas de España es de varios cientos. La encrucijada no es clara porque las posiciones van desde lo que versan “no hay fronteras ni banderas, solo lenguas y maneras”, defensores de una utópica ciudadanía mundial, o como Martí que decía “Patria es Humanidad”,  hasta los minutemen que salen a cazar a los "espaldas mojadas" como si fueran animales. En el medio de estos extremos hay muchas propuestas para regular el tránsito fronterizo y legislar leyes como parches que, cada tanto, premian la ilegalidad con amnistías estimulantes del ciclo infinito. La cruda realidad es que para el conflicto de la inmigración ilegal no existe solución ética e institucionalmente válida.

Matrimonio homosexual:
Una vez más las posiciones opuestas no son conciliables. Los que ven el reconocimiento de esa institución “novedosa” la reclaman como un derecho humano. La no aceptación de la homosexualidad “con todos los hierros” es vista por ellos como clara discriminación. En la acera opuesta los más liberales aceptan un reconocimiento civil a esas inclinaciones y las asociaciones entre mariquitas y entre lesbianas, pero no admiten la denominación de matrimonio ni el derecho a adoptar. No hablemos de los homofóbicos, escandalizados con estos “derechos”. Yo, personalmente, creo que eso de extender a las instituciones sociales las variables de la intimidad sexual en términos de derechos humanos e igualdad ha ido demasiado lejos. Los fetichistas, los que practican el bestialismo, los partidarios de la poligamia, todos ellos y más podrían tener el mismo derecho que los homosexuales a demandas semejantes. El matrimonio de homosexuales que la Argentina, con su proverbial delirio europeizante, acaba de aprobar es una dicotomía absurda, generada por esnobistas que han hecho de la progresía un dogma pernicioso.

Suicidio asistido:
En Holanda el suicidio asistido es legal. Consiste en proporcionarle a una persona los medios suficientes para que pueda, ella misma, causarse la muerte. Hay que ponerse en el lugar de un sujeto en constante y perpetuo sufrimiento, desesperado de hallar una salida, cualquiera que esta sea, e impedido físicamente de perpetrar su propia “liberación” para entender a los que abogan por esta ayuda a morir. Basta, por otra parte, con conocer de los muchos casos en que un suicida fallido termina por arrepentirse de aquella decisión, supera la crisis y continúa una vida más o menos plena, para repudiar la posibilidad de aceptar ética y legalmente el oficio de asistente de la parca.

Eutanasia:
Es la acción u omisión que causa la muerte con el propósito de eliminar el sufrimiento,  practicada por el médico. Existen muchos argumentos atendibles en su contra. No obstante no son infrecuentes las circunstancias en que tanto pacientes como sus seres queridos, sin tomar la decisión final, desean y oran en pro de que sobrevenga de manera natural el alivio mortal.

Conclusión:
En la mayoría de las 6 disyuntivas parece razonable optar por una posición intermedia. La pena de muerte, el aborto, la unión civil de homosexuales, las leyes de inmigración pueden ser revisadas y atemperadas a la luz de las circunstancias contemporáneas y con el objetivo preciso de encontrar el punto medio. En cuanto a la eutanasia y el suicidio asistido parece muy difícil, si no imposible, evitar que cualquier legislación al respecto degenere en la práctica en irrespeto a la vida. A mi juicio, el testamento de vida hecho por el individuo, con antelación y en circunstancias de pleno ejercicio de sus facultades físicas y mentales ordinarias, debería ser la única guía válida a seguir por familiares y facultativos.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Disputa de Identidades o "Adonde fueres haz lo que vieres"


El 29 de octubre pasado, en Madrid, una abogada marroquí fue expulsada del estrado por llevar un pañuelo sobre su cabeza. La letrada interpuso una queja ante el órgano superior, el Consejo General del Poder Judicial. Se sabe que en muchos países, en la “sala” manda el juez. En España el atuendo de los oficiales que intervienen en la impartición de justicia implica el uso de toga y el conjunto debe guardar la dignidad de esa vestimenta. Está por ver cual será la respuesta del Consejo a la queja.

Mientras, en Francia el presidente Nicolás Sarkozy exacerbaba el nacionalismo en un discurso con frases como esta: “Hacerse francés es adherirse a una forma de civilización, a valores y a costumbres"… “En Francia no hay lugar para la burka*”. A raíz de ese discurso el Ministerio del Interior ha sacado a debate una página web para responder a la pregunta ¿Qué es ser francés? Ya han contestado decenas de miles de internautas.

La aldea global, generada por el desarrollo tremendo de las comunicaciones y el transporte, al mismo tiempo escenario de desigualdades abismales, ha provocado un flujo migratorio de magnitud intimidatoria para los países receptores de esa importación humana no deseada. Especialmente en países de Europa y en Estados Unidos, que son las zonas que reciben la mayoría de esos inmigrantes, se observa la proliferación de xenofobia solapada o explícita.

En estados Unidos las redadas contra los indocumentados, que a menudo incluyen equívocas detenciones de inmigrantes legales, así como la férrea resistencia a una legislación que procure regularizar la situación de millones de residentes ilegales son síntomas de esa fobia al extranjero, que en algunos individuos llega al pánico.

En el ámbito cultural e ideológico el conflicto deviene en disputa de identidades. El juez español no hubiera expulsado a la abogada marroquí si ella hubiese portado el pañuelo a causa del tratamiento de un cáncer mediante quimioterapia, estoy seguro, y la letrada musulmana probablemente no hubiera presentado la queja si usara la prenda por simple preferencia en el vestir. En mi opinión tanto el estado anfitrión como el forastero tienen derecho a preservar su identidad, pero al visitante le corresponde procurar conservarla en el marco privado y de sus iguales al tiempo que persigue su integración plena al país de acogida. Vamos, que adonde fueres haz lo que vieres.

*burka: tipo de velo que se ata a la cabeza, sobre un cobertor de cabeza y que cubre la cara a excepción de una raja en los ojos