No se trata de dos celebridades del arte, dos héroes o dos científicos a quiénes quisiéramos exaltar. No me refiero a pares como, por ejemplo, María Callas y Salvador Dalí o Mahatma Gandhi y José Martí o Isaac Newton y Erwin Schrödinger. Lo que ocurre es que ahora mismo para escoger estos pares, de los que no voy a hablar, recordaba algunos nombres pero otros como el del genial pintor catalán tuve que buscarlo en Google por “pintura surrealista” e igual me pasó con el físico austriaco cofundador de la mecánica cuántica. Ni hablar de las veces que quiero recordar nombres de artistas populares cubanos y de la cinematografía mundial que antes evocaba en un dos por tres y ya no recuerdo ni el 10 %. Peor me pasa con actos inmediatos. Me sucede que a escasos minutos de colocar algo en un sitio no consigo acordarme donde lo puse e incluso a veces me encamino a hacer cualquier cosa y si soy interrumpido muy brevemente por algo o alguien, me olvido de qué era lo que me proponía hacer.
Ya sabemos que a medida que sumamos experiencia junto con años de vida, células dañadas se van acumulando en nuestro cerebro. Ello y la irrigación sanguínea menos eficiente pueden llegar a desembocar en enfermedades mentales relacionadas con la edad como la demencia, el Alzheimer o el Parkinson. Ese desgaste neuronal va produciendo en la generalidad de la población una disminución variable pero ostensible en la memoria.
El par para recordar al que me refiero son las frutas de baya y el chocolate. Las primeras, que incluyen los arándanos, fresas, frambuesas, cerezas y moras, deben su fuerte coloración roja o azul a la cantidad de poli fenoles que contienen. Un estudio del bioquímico Shibu Poulose, de un centro de investigaciones nutricionales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, demuestra que estos compuestos activan proteínas que “limpian” de células dañadas, y descomponen sustancias tóxicas que han sido relacionadas con la declinación mental por la edad.
En cuanto al chocolate, a los beneficios cardiovasculares que comenté el 10 de octubre pasado, podemos añadir investigaciones recientes que comprueban el impacto del chocolate en la memoria visual-espacial y otras capacidades cognitivas. De este último, por ser una golosina, no hay que entrar en detalle salvo que el chocolate oscuro es el más recomendable. De las bayas traigo una receta, simplemente para cerrar con buen sabor esta entrada.
Yogur sin grasa (2 tazas)
Sirope de maple (2 cucharadas o al gusto)
Peladura de un limón
Arándanos o fresas o moras o cerezas o frambuesas (1½ tazas)
Azúcar o splenda (1 cucharada o al gusto)
Mezcle bien los ingredientes, menos el azúcar y las bayas, y al refrigerador por una hora. Procese en la licuadora el azúcar y las bayas. Cuando vaya a servirlo ponga bayas en el fondo de la copa, cúbralas con un poco de yogur, añada más bayas, una porción de yogur y encima de todo, el batido. Corónela con una lindas fresas ¡Bon appetit!

