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lunes, 19 de noviembre de 2012

Rompegrupo

Sobre el discurso del Canciller cubano en la XXII Cumbre de los Países Iberoamericanos

Hace rato que Cuba, junto a Ecuador, Bolivia, Argentina y Venezuela actúan de forma conchuchada en la política exterior para sabotear sutilmente toda gestión, acuerdo, asociación o postura que se aparte de la línea sectaria, anti democracia convencional, anti estadounidense, pro capitalismo de estado (o mejor de élite  ideológica), que supone ese caudillismo autoritario de nuevo tipo bautizado "Socialismo del siglo XXI".

La Cumbre Iberoamericana de este año, tan cara al bueno de su majestad don Juan Carlos, no fue excepción. Si bien el presidente de Bolivia acudió, digo yo más entusiasmado por jugar un partido de fútbol en Cadiz que por el evento oficial; y Correa, el divo de los medios, hizo acto de presencia y se dió el gusto de cuestionar la libertad de prensa en la televisión pública de España, tanto Cuba, Argentina como Venezuela empezaron enviando delegados de menor rango para ningunear la Cumbre , que no es "cumbre" si no están los jefes de estado. Pero nos ocupa la pieza oratoria  de Brunito, el canciller que da la cara por el gobierno de la Habana en la mayoría de los eventos oficiales en el exterior.
Haciendo click con el mouse encima de la pieza oratoria se puede "disfrutar" un vídeo de 9 minutos y la trova del canciller cubano en Cádiz. La figura de esta entrada resume en lenguaje caricaturesco   de globos de "muñequitos" (comics) algunas esencias del discurso.

Empezó con la versión fidelista-oficial de la historia de Cuba. Para atravesarse en la oportunidad y el lugar -como el curro del cuento-   enfatizó la influencia que tuvieron la revolución de Norteamérica, Haití y Francia en el espíritu republicano de  nuestra isla por encima de la constitución de Cádiz, de la que se conmemoraba el bicentenario, para su mejor desmerecimiento. No faltó ni el reproche al pasado colonial, ni el consabido resabio antiestadounidense, ni el uso del Martí sesgado, ni la oposicionista arenga demagógica contra los recortes que impone en España la realidad heredada de la irresponsabilidad del gobierno precedente (socialista). Ni faltó tampoco el irrespeto flagrante, al calificar de represión las acciones de las fuerzas del orden contra los violentos antisistema.

Remarcó la debilidad del Euro y pronosticó un futuro incierto para la Unión Europea. Como colofón del papel de "rompegrupo" dijo que el principal proyecto en que se encontraba Cuba era la CELAC y que había demasiadas cumbres regionales y que no eran necesarias la cumbres Iberoamericanas con su frecuencia actual. Yo no sé. Creía que la diplomacia era para tender puentes y construir...lo que se pueda. Pero ahora en nuestra América hay una piñita de países que practican la diplomacia de ahondar abismos y edificar muros ideológicos. Lo hemos visto en la OEA y ahora en el ámbito de Iberoamérica. Lo siento por ellos. Esta humanidad se ha globalizado y eso nadie lo va a echar para atrás. Los rompegrupos, por mucho presente que conserven,  no tienen futuro.     

sábado, 19 de junio de 2010

Uno en Contra/Otro a Favor

Hablo de párrafos en esta entrada, en contra y a favor del llamado Deporte Rey, en ocasión de la Copa Mundial 2010 y lo que hemos apreciado de su enorme repercusión. Allá va eso.
Ayer viernes 18, Estados Unidos empató con Eslovenia 2 a 2 viniendo de abajo. La verdad es que el tercer gol se lo quitó el árbitro Koman Coulibaly de Mali a los americanos (ver a partir de minuto 3:05 ). Pero hace rato que aprendí que en este deporte los jugadores y los aficionados aceptan como parte del juego los errores de los árbitros. Aún más, no solo los errores. Consideran al árbitro en contra o a favor como un factor natural en los partidos. Es tan común que un penal no apreciado u otro inventado por el árbitro, que una tarjeta roja discutible, que un fuera de juego inexistente o pasado por alto, decidan los partidos, que estas injusticias intencionadas o erráticas se consideran parte de la mecánica del futbol. Es una cualidad en contra que tiene este deporte. Otra es la demasiada frecuencia con que ocurren sorpresas y resultados inexplicables. España, siendo uno de los dos máximos favoritos para ganar la copa, perdió su debut ante Suiza. Los seguidores del deporte rey dicen: el fútbol es así. A veces el juego se torna monótono, a pesar del movimiento constante de los atletas en el campo. Los narradores se limitan entonces a pronunciar los nombres de los jugadores que van haciendo contacto con la bola. Fulano, Esperancejo, Mengano, Ciclano, Boca Negra, Elano... O en su defecto empiezan a hablar de trivialidades ajenas al espectáculo. Para rematar el párrafo en contra, menciono las reacciones violentas e incluso vandálicas de algunas fanaticadas, que han provocado reyertas mortales y destrucción indiscriminada dentro y fuera de los estadios de fútbol en todos los continentes, lo cual no se observa en dimensiones comparables en otros deportes.

Ah…, pero. El impacto social del fútbol no tiene parangón. Incluso en un marco más amplio que sobrepasa al de los deportes. No creo que haya otro espectáculo de cualquier índole que movilice con tanta intensidad la pasión de la población mundial. Ni siquiera los juegos olímpicos, debido a su propia diversidad y dispersión de la atención, concentran tanta emotividad. Ayer mismo pude ver mexicanos conmovidos y delirantes de alegría ante la remontada del equipo estadounidense durante el partido USA vs Eslovenia. No es secreto que la frontera común y el complicado problema de la inmigración ha originado cierta animadversión entre amplios sectores de las poblaciones al norte y el sur del río Bravo. No obstante, ya sea por la presencia de Carlos Bocanegra y José Torres –ambos de ascendencia mexicana- en la plantilla de Estados Unidos o por afición futbolística regional, ya que los dos países pertenecen a la CONCACAF, el sentimiento prevaleciente y las emociones salidas a la superficie entre mexicanos y estadounidenses ha sido de mutuo respaldo y confraternidad. Se repiten muchas otras circunstancias, en múltiples latitudes del planeta, apropiadas para destacar impactos positivos del Mundial de Fútbol pero este párrafo favorable se alargaría como chicle de balón. Concluyo parafraseando una consigna asignada en Cuba al poder popular que en su momento la vida demostró huera, pero que aplicada aquí adquiere legitimidad : La pasión del fútbol, esa sí es pasión.