sábado, 14 de noviembre de 2009

Disputa de Identidades o "Adonde fueres haz lo que vieres"


El 29 de octubre pasado, en Madrid, una abogada marroquí fue expulsada del estrado por llevar un pañuelo sobre su cabeza. La letrada interpuso una queja ante el órgano superior, el Consejo General del Poder Judicial. Se sabe que en muchos países, en la “sala” manda el juez. En España el atuendo de los oficiales que intervienen en la impartición de justicia implica el uso de toga y el conjunto debe guardar la dignidad de esa vestimenta. Está por ver cual será la respuesta del Consejo a la queja.

Mientras, en Francia el presidente Nicolás Sarkozy exacerbaba el nacionalismo en un discurso con frases como esta: “Hacerse francés es adherirse a una forma de civilización, a valores y a costumbres"… “En Francia no hay lugar para la burka*”. A raíz de ese discurso el Ministerio del Interior ha sacado a debate una página web para responder a la pregunta ¿Qué es ser francés? Ya han contestado decenas de miles de internautas.

La aldea global, generada por el desarrollo tremendo de las comunicaciones y el transporte, al mismo tiempo escenario de desigualdades abismales, ha provocado un flujo migratorio de magnitud intimidatoria para los países receptores de esa importación humana no deseada. Especialmente en países de Europa y en Estados Unidos, que son las zonas que reciben la mayoría de esos inmigrantes, se observa la proliferación de xenofobia solapada o explícita.

En estados Unidos las redadas contra los indocumentados, que a menudo incluyen equívocas detenciones de inmigrantes legales, así como la férrea resistencia a una legislación que procure regularizar la situación de millones de residentes ilegales son síntomas de esa fobia al extranjero, que en algunos individuos llega al pánico.

En el ámbito cultural e ideológico el conflicto deviene en disputa de identidades. El juez español no hubiera expulsado a la abogada marroquí si ella hubiese portado el pañuelo a causa del tratamiento de un cáncer mediante quimioterapia, estoy seguro, y la letrada musulmana probablemente no hubiera presentado la queja si usara la prenda por simple preferencia en el vestir. En mi opinión tanto el estado anfitrión como el forastero tienen derecho a preservar su identidad, pero al visitante le corresponde procurar conservarla en el marco privado y de sus iguales al tiempo que persigue su integración plena al país de acogida. Vamos, que adonde fueres haz lo que vieres.

*burka: tipo de velo que se ata a la cabeza, sobre un cobertor de cabeza y que cubre la cara a excepción de una raja en los ojos

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