
Dada la divulgación que se le ha dado a todos estos descubrimientos científicos el fumador de nuestros días demuestra una voluntad muy débil o, por el contrario, una tozudez asnal. Ambas cualidades lo conducen a adoptar en este asunto la política del avestruz.
Es imprescindible que los gobiernos tomen medidas para proteger el derecho de la población a respirar un aire libre del humo del tabaco. Lamentablemente sólo el 5,4% de la población mundial vive en lugares donde existen leyes que garantizan ambientes libres de humo de tabaco. Los 17 países que cumplen con esta medida recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son Australia, Bután, Canadá, Colombia, Yibuti, Finlandia, Reino Unido, Guatemala, Guinea, Irán, Irlanda, Islas Mauricio, Nueva Zelanda, Panamá, Turquía, Uruguay y Zambia. En otros países existen regulaciones locales que abarcan restaurantes, museos, cines y otros espacios públicos.
Resulta sorprendente que en Cuba, donde las campañas de salud pública y los programas específicos para la prevención de enfermedades ocupan un lugar prioritario en la política gubernamental, el humo del fumado campea por sus respetos tanto en muchos hogares como en los espacios públicos. Volviendo a los datos acerca del humo de segunda mano, la OMS constató que la inhalación de humo por fumadores pasivos causa al año 600.000 muertes. De estas 600.000 muertes anuales, el 64% de decesos corresponden a mujeres y el 31% del total son menores. No hay derecho a que, en cuanto a las consecuencias del vicio de fumar, también paguen “justos” por “pecadores”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario