
La apreciación pesimista de la parrafada anterior se deshace con una simple mirada a vuelo de pájaro de la evolución de la humanidad. Si analizamos la tendencia del pasado medio milenio, los datos reales son que el colonialismo ha desaparecido prácticamente, la esclavitud como institución aceptada finiquitó. Incluso el porcentaje de la población que perece como consecuencia de guerras ha decrecido dramáticamente – a pesar de la extra exposición de los llamados “daños colaterales” que hacen los medios –. Los crímenes y la violencia, no obstante su amplia divulgación, se han reducido en nuestras sociedades, mejor organizadas. Así mismo las libertades civiles siguen creciendo y extendiéndose a más naciones y, tal como vemos en Egipto y otros países árabes, los deseos por alcanzar la democracia se expanden cada vez más. La expansión de la educación, la ciencia y la tecnología es obvia y abrumadora. Tanto así, que la conciencia para ensayar medidas globales dirigidas a contrarrestar el cambio climático y la contaminación atmosférica va consolidándose y ya se implementan medidas a nivel planetario para conseguir esos objetivos.
Si extrapolamos todas esas tendencias positivas de los últimos 500 años a los próximos 5 milenios debemos concluir con un sentimiento optimista acerca del porvenir de nuestra civilización.
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